Archivos en la categoría meditaciones

¿Cuanto tiempo puedo perder al dí­a en mi blog? La dificultad de mantener un Blog

La universidad de Güisconsi ha presentado un estudio por el cual se cuantifica matemáticamente el tiempo máximo que puede una persona pasar al día con su blog sin quebrantar su vida laboral y familiar. La fórmula magistral es la siguiente (el resultado en horas):

24 - H - M/60*2 - J*2 - I*2 - X - V - R-9

donde:

H son el número de horas que trabajas al día

M son los minutos que tardas en llegar al trabajo

J son el número de mujeres-maridos que tienes (la fórmula soporta otras religiones) o amantes.

I son el número de hijos

X es el coeficiente sexual que tiene los siguientes valores:

  • 0 si estás a dos velas
  • 0,5 vida normal
  • 1 solo ves páginas guarras en internet (en ese caso te queda menos tiempo para tu blog).

V son el número de videoconsolas que tienes. (hay mucho adicto por el mundo que hay que tener en cuenta)

R es igual a 1 si tu comida preferida son los macarrones. (no se por qué es pero si lo dicen los científicos).

Si el resultado final después de substituir las variables es mayor de 0 significa que dispones un certificado de blogger saludable.

Si te da negativo entre -3 y 0 significa que tendrás que dormir entre 5 y 8 horas diarias, por lo que tu salud se resentirá.

Si el resultado es inferior a - 3 mejor que te olvides de los blogs y de todo.

¿QUÉ QUERÉS SER CUANDO SEAS GRANDE?

Esa pregunta me la hicieron cuando tenía cuatro años y todavía no la terminé de responder. No siquiera sé si empecé a responderla. Si era un examen me bochaban seguro. El problema es que ya nos estamos volviendo grandes y ahora la pregunta se reformula y ya es: ¿qué querés ser ahora o dentro de un ratito?

Es muy complicado. Ser bombero, policía o astronauta ya no es tan tentador. Ser futbolista y salir campeón del mundo, con Uruguay, parece un poco imposible. Aún más viendo a la selección… En general todos tenemos alguna idea de estudiar algo; hacer alguna carrera universitaria. La facultad está a la vuelta de la esquina. El laburo también. Y elegir una profesión es un poco como inventar o más bien inventarse. No hay manuales ni pasos a seguir. Y tampoco es algo que uno hace y termina, como un escrito. Tengo el temor de que nunca voy a resolver del todo el problema; menos saber si lo resolví bien.

A veces parece que el mundo adulto no es muy tentador, uno no sabe para dónde agarrar y está eso de que muchos poetas terminan en una oficina. Pasar por test vocacionales, charlas y psicólogos ayuda, pero también termina entreverando un poco. El problema siempre lo tiene que resolver uno mismo.

Vamos a ver si aclaramos un poco. Todos dicen que hay que hacer lo que te gusta. Entonces, me dije, ese es el primer paso: tengo que elegir hacer algo que me guste. Me preguntaron qué me gustaba hacer. Yo inmediatamente tenía la respuesta. Ya estaba. Problema resuelto, había sido más fácil de lo que pensaba. La cosa cambió al considerar que estar toda la tarde tirado, viendo mi serie favorita y tomando coca-cola que es lo que realmente me gusta (¿mi vocación?) no servía. No es algo muy productivo. Nadie me iba a pagar por eso.

Entonces entra a jugar el segundo paso, que descubrí inmediatamente. Dice más o menos así: al jefe o el que “garpe” también le tiene que gustar/servir lo que vos haces. ¡Ah! La cosa se entra a complicar. Estas dos ideas (que te guste a vos y que te guste a tu futuro jefe) son casi imposibles de combinar. Se puede dar en el caso de ser adicto a hacer informes completísimos en cinco minutos. Con semejante producción todo jefe va a estar contento. Pero ser tan eficaz implica encarar en algo.

Ahí tenemos el tercer paso para saber qué vamos a hacer en unos años: tenés que tener facilidad para eso que te gusta. Ya saber eso te termina de liquidar. Es algo duro darse cuenta que se es un inútil sin referencias. Ahora la situación se pone complicada como revocar un tejido.

Pero como decía el chapulín colorado: que no panda el cúnico. Se supone que todos tenemos facilidad para algo: yo por ejemplo en la escuela era bueno haciendo mapas…(cri… cri…)

Por si fuera poco me parece que hay otra variable que hace que este tema de la vocación sea una de las cosas más difíciles de la historia: no alcanza con que te guste, no alcanza con que le sirva a alguien, no alcanza con que tengas facilidad, además tenés que prepararte.

O sea que a esa supuesta área que te gusta y para la que supuestamente más o menos tenés facilidad, hay que ADEMÁS darle duro con libros, prácticas, o lo que sea. Hay que sumar horas como un piloto entrenando. Gran cosa. Por eso estamos acá y venimos a escritos de matemática B práctico los sábados de mañana.

No sé, la verdad que no sé. Yo por el momento me voy a tirar a ver un poco de tele y tomar algo de coca. Chau.